La nueva canción del proyecto de Gabriëlle Driessen evoca un ambiente oscuro y a su vez elegante, se siente como un baile de máscaras. El entorno musical que entrega esta canción es belleza, así como elegancia pura. Destaca la predominancia en el uso de sonidos corales como de un palacio, que son los encargados de embellecer cada uno de los diversos tiempos de la pieza.
En cuanto a la voz, es delicada y frágil, no obstante, no tiene prisa en mostrar aspectos más complejos, ya que, en el clímax de la canción logra una nota aguda ejecutada de forma majestuosa. Además, el acompañamiento de sonidos de cuerdas mantiene ese ambiente gótico romántico.
Otro punto importante son los espacios instrumentales “corales”, Gabriëlle deja el espacio de poder disfrutar las diversas aristas de su talento, no solo se limita al canto. Más bien nos permite conocer el corazón de esta canción, lo que se encuentra escondido, sale a la luz de forma magistral.



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